Lo mejor vino después, apurados porque se nos venía la noche y el frío fuimos a la bodega del amigo de Hache, en otra parte de Elciego. Cuando llegamos nos encontramos con un negocio desprovisto de carteles luminosos y de instalaciones aparentes. Casi no se veía que era una bodega por fuera. Golpeamos la puerta y nos atendió Joseba, que es amigo de Hache y uno de los dueños. Él estaba solo y trabajando pero nos invitó a pasar y ofició de guía para mostrarnos todas las instalaciones. No podíamos creer lo grande que es por dentro y que por fuera no pareciese lo que es: Casado Morales es una de las bodegas que siempre se lleva algún premio. Es una empresa familiar, discreta, artesanal, pero con vinos excelentes y asequibles. Es la primera vez que en una bodega me han servido vino directamente del mismo depósito. Ahí estábamos, debajo de la mirada de 4 ángeles pintados en el cielorraso, esperando que en algún momento se apareciese Baco para completar la cata. Así quedó más que clara la diferencia entre la pomposidad, impersonalidad y apariencia de la primera bodega y la calidez, esa discreción que raya con la humildad y lo genuino de la segunda.
Gracias Hache y Joseba! Saludos desde la blogósfera.
Etiquetas: Casado Morales, Elciego


Diciembre 8, 2007 a las 10:53 am |
Es que se gastaron un dineral en ese platillo volador y el negocio dicta que hay que recuperarlo, sin piedad y sin descanso.
Me encanto la descripcion del segundo lugar.
Diciembre 8, 2007 a las 11:00 pm |
juas, igual en mí no lo van a recuperar, lo aseguro. Sí, gracias, por eso la segunda opción fue la mejor y de la que pude llevarme un buen recuerdo.
Diciembre 10, 2007 a las 10:02 pm |
Una sola palabra: envidia
Diciembre 12, 2007 a las 12:59 pm |
Mares, porque no pongo las partes tristes!